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BABYKEEPER®, el colchón de cuna que reduce el riesgo de muerte súbita del lactante

Recientemente ha salido al mercado el nuevo colchón de cuna BabyKeeper®. Se trata del primer colchón de cuna certificado como producto sanitario por su capacidad para reducir el riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL).

 

 

Su condición de producto sanitario garantiza que ha pasado por unos estrictos controles productivos y de calidad, además de verificar que todas las propiedades reivindicadas por el producto son ciertas.

Se trata de un colchon de cuna respaldado por la comunidad médica y que cuenta con los certificados más exigentes del mercado, como el OEKO-TEX Clase I.

BabyKeeper® ha sido desarrollado por el Instituto Europeo de Calidad del Sueño (ESCI) y está a la venta en farmacias o a través de la página web buenasnoches.com.

Más información en su página web babykeeper.es

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DESCANSAR CORRECTAMENTE AYUDA A PROTEGER TU CORAZÓN

Seguir una serie de hábitos saludables entre los que se encuentra realizar ejercicio, llevar una dieta sana y reducir el consumo de alcohol y el tabaco ayudan a proteger contra las enfermedades cardiovasculares.

 

 

Según un estudio publicado en European Journal of Preventeive Cardiology seguir estos hábitos saludables disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares entre un 57 y un 67 por ciento.

Sin embargo si añadimos a la lista de hábitos saludables mantener un buen descanso (dormir siete o más horas por noche), este riesgo disminuye hasta en un 83 por ciento. Por ello el impacto en la salud pública de una duración del sueño suficiente, además de los factores de estilo de vida saludables tradicionales, podría ser muy significativo.

La duración del sueño por sí sola también reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 22 por ciento y de enfermedad cardiovascular fatal en alrededor del 43 por ciento en comparación con los que tienen falta de sueño. Estos beneficios son aún mayores cuando se completan con los otros hábitos saludables; es decir, se logra una reducción del riesgo de un 65 y de un 83 por ciento ECV, no fatal y fatal respectivamente.

Además la falta de sueño está asociada con una mayor incidencia de sobrepeso, obesidad y hipertensión arterial, colesterol elevado, etc

Pero, ¿cuánto debemos dormir? Siete horas es el tiempo que probablemente sea suficiente para la mayoría de la gente. Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos, que incluía información sobre la calidad del sueño, encontró que aquellos que dormían menos de siete horas y se levantan cada mañana sin estar totalmente descansados tuvieron un 63 por ciento más de riesgo de enfermedades cardiovasculares que los que duermen lo suficiente, aunque los que se despertaron descansados, incluso durmiendo menos de siete horas, no tenía más riesgo.

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DESCANSO Y ALIMENTACIÓN

Existen ciertos hábitos dietéticos que favorecen el descanso y el sueño.

 

 

En ocasiones nos cuesta conciliar el sueño y esto puede ser debido a muchos factores. Entre ellos cabe destacar uno especialmente relevante y que en muchas ocasiones pasa desapercibido: la dieta.

Si queremos dormir bien y mejorar nuestro descanso debemos cuidar nuestra alimentación teniendo en cuenta los siguientes aspectos.

Hábitos dietéticos que no ayudan a descansar:

  • Cenas indigestas que contengan muchas grasas o sean muy abundantes.
  • Bebidas excitantes como café, alcohol o té.
  • Las cenas a base de proteínas y grasas, como embutidos, quesos curados y huevos. Disminuyen la serotonina y aumentan la adrenalina; en consecuencia, incrementan el estado de alerta.
  • Cenar carnes rojas y huevos, ricos en los aminoácidos tirosina y fenilalanina. Estos favorecen la síntesis de la catecolamina, que induce al estado de vigilia.
  • Utilizar especias picantes que aumentan la temperatura corporal.
  • Tomar mucho postre dulce, porque el azúcar disminuye la función de la vitamina B1.
  • Beber demasiado en las cenas.


Hábitos dietéticos que favorecen el descanso:
Alimentos que nos proporcionen nutrientes relajantes como:

  • Péptidos derivados de las proteínas de leche. Son capaces de producir un descenso del tono arterial y facilitan la somnolencia, además de estar relacionados con el control de la hipertensión (1).
  • El triptófano: presente en carnes y pescados, en especial, los magros.
  • El calcio: presente en lácteos (de preferencia, los bajos en grasas).
  • El magnesio: sobre todo cuando está presente en frutos secos y productos integrales.
  • Vitaminas B1 y B6: presentes en el germen de trigo y la cerveza (mejor si es cerveza sin alcohol).

Cenas basadas en alimentos de origen vegetal porque mantienen un nivel de glucosa constante que disminuye con lentitud a lo largo de la noche. Los más indicados son los farináceos y los integrales (patata, masas, pasta, arroz). Como excepciones relevantes, es importante evitar:

  • Los alimentos de origen vegetal que sean flatulentos, ya que pueden ocasionarnos molestias nocturnas. Entre ellos: alcachofas, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, pimiento, pepino, rábanos, cebolla cruda, puerros y ajos.
  • Los alimentos diuréticos, para evitar despertarnos por la noche (apio, acelgas, calabacín, coles de Bruselas, tomates, plátano...).

Seguir hábitos saludables entre los que se incluye cuidar nuestra alimentación es esencial para conseguir un buen descanso.

Fuente y más info: Eroski Consumer

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CONFORT TÉRMICO Y COLCHONES

Podemos afirmar que hay confort térmico cuando las personas no experimentan sensación de calor ni de frío; es decir, cuando las condiciones de temperatura, humedad y movimientos en el aire son favorables a la actividad que desarrollan.

 

 

Evaluar el confort térmico es una tarea compleja, ya que valorar sensaciones conlleva siempre una importante carga subjetiva. No obstante, existen una serie de variables modificables que influyen en los intercambios térmicos entre el individuo y el medio que lo rodea y que contribuyen a la sensación de confort.

Cuando estamos acostados debemos tener en cuenta tres aspectos principales. Como somos fisiológicamente (género, edad, índice de masa corporal, metabolismo) ya que esta variable va a condicionar todas las demás, las características  térmicas que nos proporciona el colchón sobre el que reposamos incluyendo el somier o base y por último las condiciones de contorno que son las transmitidas por el ambiente en el que descansamos.

En referencia al colchón debemos asegurarnos de que los materiales que lo componen cuenten con las propiedades óptimas para el mantenimiento del confort térmico, es decir, que sean lo suficientemente transpirables para ayudar al cuerpo a mantener un intercambio de humedad natural (sobre 0.5l por noche en un adulto) y cuando el ambiente no acompaña, el colchón debe permitir que el cuerpo pueda poner en marcha su propio sistema de bioclimatización impidiendo la perdida de calor si hace frío o evacuando el calor sobrante si la temperatura supera los 22 grados.

En referencia a la habitación o entorno en el que descansamos debemos procurar mantener una ventilación, temperatura y humedad adecuadas, esto ayudará a no estresar los sistemas bioclimáticos del cuerpo, favorecerá la respiración y calidad del aire durante el sueño y conservará por más tiempo las calidades originales del colchón

El confort térmico es un factor clave a la hora de obtener un buen descanso, y de nuevo pone de manifiesto la importancia del colchón para la calidad de nuestro sueño.

 

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EL ESTILO DE VIDA MODERNO DISMINUYE LA CALIDAD DEL SUEÑO

El estrés, las nuevas tecnologías, la cafeína… son muchos los problemas que han surgido en los últimos años que están afectando a la calidad de nuestro sueño.

 

 

De hecho un tercio de la población española padece problemas relacionados con el sueño. Duerme menos de lo que debería, lo que supone un factor de riesgo en la aparición de enfermedades neurológicas, cardiovasculares, diabetes u obesidad.

Sin embargo, existe un factor al que solemos dar poca importancia y que resulta ser la principal causa de insomnio: la luz electica. Según Charles Czeisler, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard y uno de los mayores especialistas mundiales en la medicina del sueño, “La luz afecta a nuestros ritmos circadianos con más fuerza que cualquier droga”.

Tal como explica el profesor, el punto álgido de nuestra energía diurna no se produce al comienzo de la jornada, sino casi al final de nuestro tiempo de vigilia habitual. Nuestros antepasados experimentaban este punto álgido a mediados de la tarde, algo que les permitía aguantar con energía las últimas horas de luz. Ahora, debido a que seguimos expuestos a la luz tras la puesta de sol, el núcleo supraquiasmático, la parte del cerebro que regula nuestros ritmos circadianos, se confunde, retrasando la segregación de melatonina, la hormona que nos ayuda a conciliar el sueño. Esto hace que muchas personas sigan viendo la tele, jugando a la consola, o leyendo los correos del ordenador a media noche, sin tener ni idea de que están destrozando su ciclo de sueño.

Además el problema no es sólo la luz, sino el tipo de luz.  La luz que desprenden los nuevos diodos emisores de luz (tecnología LED cada vez más frecuente), es más fría y perturba más aún los ritmos circadianos.

En Cliniconfort tratamos de combatir los problemas del sueño con nuevas tecnologías especialmente diseñadas para mejorar el descanso. Además os invitamos a seguir una serie de recomendaciones muy beneficiosas para el descanso y la calidad de vida.

 

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